Primer maratón oficial
Al inicio tomó la cabeza el atleta australiano Edwin Flack, pero en el km 24 un pastor griego llamado Spiridon Loues se le puso a la par. En el Km 37 Flack callo y Loues ganó la prueba, entrando al estadio custodiado por la policía y bajo una lluvia de pétalos de rosas.
Cuentan que el mismo Príncipe heredero le acompañó en su trote durante los últimos metros. Spiridon Louis invirtió un crono de 2h 58’ 50″, el segundo puesto fue para su compatriota Kharilaos Vasilakos y la medalla de bronce para el húngaro Kellner.
Es de hacer notar que la distancia que se recorrió en este caso fue de 40 kilómetros, sobre la mitad de esta distancia los cuatro corredores extranjeros iban a la cabeza, sin embargo el griego Charilaos Vasilakos iba adelantando a Kellner.
En el kilómetro 32, Lermusiaux colapsaba un poco y el pastor griego Spiridon Louis, adelantaba a Kellner, quedando así en segundo lugar. Un ciclista había observado la escena, se adelanto y dijo a la multitud del estadio que en apariencia, Flack sería el ganador seguro.
Flack nunca había recorrido ante 40 kilómetros y comenzaba a correr más lento. Así Grecia se acercaba al sueño de una medalla de oro. En el kilómetro 34, finalmente, el griego consiguió adelantar a Flack. Cuatro kilómetros más tarde Flack se derrumba y tiene que ser ayudado para retirarse de la carrera.
Solo quedaron tres corredores griegos, con Louis a la cabeza, un segundo mensajero, a caballo llevo la noticia al estadio directamente al palco real. La noticia se extendía rápidamente entre los espectadores en el estadio, quienes comenzaron a celebrar la victoria de sus compatriotas.
El rey griego fue unos de los sus primeros en felicitarlo. Su tiempo total fue de 2 horas, 58 minutos y 50 segundos por 40 kilómetros de distancia. Charilaos Vasilakos llego segundo con más de 7 minutos de retraso. Belokas y Kellner lo seguían. Más tarde supieron que Belokas había hecho una parte del recorrido en un carro. Después de su descalificación Kellner quedo en tercer lugar. Al fin 9 corredores llegaron a la meta, de los cuales 8 eran griegos. El país de anfitrión se encontraba en éxtasis y así nacía el maratón.


