Batalla en Maratón
Cuenta la leyenda que en el año 490 a.c. en Grecia, concretamente en la llanura de Maratón se produjo una batalla entre Atenas y Persia.
La gran vencedora de esta batalla, Atenas, puso fin a la primera guerra médica y consiguió que el imperio Persa dejara de expandirse, a pesar de su gran poderío en cuanto a ejército. El año 70 d. C. El historiador griego Plutarco, a causa de su pobreza y dado q el mismo era un corredor en plena preparación para los juegos olímpicos, decide narrar la anécdota.
Hemos visto a Plutarco a través de la historia como un gran narrador, aquí un resumen de su historia:
El general Milciades decide enviar, después de la batalla contra los persas, un mensajero a la ciudad de Atenas a poco menos de 40 kilómetros, para anunciar la noticia de la gran victoria. En la historia de Plutarco el mensajero es Eucles y no Filipides, como es conocido en general.
Lo que sí es cierto, es que el mensajero es considerado como el primer « corredor de maratón » durante la historia, la transmisión continua de la leyenda de forma oral y escrita, la han modificado… En la versión original de la historia Filipides (respectivamente Eucles), este, anteriormente había recorrido poco menos de 250 kilómetros para pedir refuerzos a Esparta, pueblo griego guerrero por excelencia. Los espartanos, aunque resueltos a ayudar a Atenas dijeron no poder infringir sus leyes, pues se encontraban en el noveno día del mes lunar y debían entonces esperar uno más para la llegada de la luna llena, lo que pondría en grave riesgo de una segura derrota para las tropas griegas.
Cuando él regreso con las noticias de Esparta, la batalla estaba ganada. Sin embargo algunos de los persas batidos se habían puesto en camino en dirección a Atenas, dado que ellos suponían poder tomar fácilmente la ciudad que estaba sin protección. Por lo tanto no había tiempo de descansar en maratón, sino que él debía partir enseguida hacia Atenas, recorriendo una distancia de 40 km.
Se desplazo rápidamente, ya que él tenía que llegar antes que los persas, para prevenir a los ciudadanos y anunciar al mismo tiempo la victoria de los ateneos. Tomó tanto empeño en llegar a su destino a la mayor brevedad que, cuando llegó y cayó agotado, sólo pudo decir: “Niké” (nombre de la diosa de la Victoria) y murió.


