Grasas, ni poca ni mucha
Una alimentación alta en grasas tiene como consecuencia el aumento de peso y una serie de enfermedades del corazón.
La cantidad de energía que se encuentra almacenada en las grasas (9 Kcal. /g) no está hecha para la capacidad de absorción del cuerpo humano. Es más sencillo almacenar la energía en forma de grasa.
De suma importancia son las grasas que se encuentran en alimentos como salchichas, quesos y chocolates que por lo general se consumen sin un conocimiento de las porciones de grasa en el cuerpo. La mezcla ideal de energía debería estar hecha en un 50 o 55% de hidratos de carbono y en un 30 hasta 35% de grasas y aceites vegetales. Solo el 15% debería provenir de proteínas animales y vegetales.
Aunque la grasa no está pensada para ser consumida en grandes porciones, posee otras funciones aparte de dar sabor. Las grasas al igual que los hidratos de carbono sirven para proveer al cuerpo de energía y toman parte también en la producción de membranas. Aparte algunas vitaminas como la A, D, E y K no pueden ser asimiladas si no se encuentra presente una cierta cantidad de grasa.
Le dan al cuerpo algunos ácidos grasos vitales (ácido linoleico). Las grasas se dividen por la cantidad de átomos de hidrógeno en semisaturadas (cuatro, seis u ocho átomos), monosaturadas (un solo átomo) y polisaturadas (más de ocho).
El cuerpo tiene la posibilidad de producir por su propia cuenta grasas semisaturadas y saturadas. Aun así la gran parte de los ácidos grasos esenciales, los monosaturados, tienen que ser ingeridos en la dieta diaria. Por lo general, la mayoría de las grasas que se consumen son las saturadas, muchos hidratos de carbono y mucho alcohol lo que da al cuerpo demasiada energía. Aparte de los hidratos de carbono las grasas aportan energía al cuerpo. En comparación con los hidratos de carbono, las reservas de grasa de los músculos sirven como una reserva a largo plazo.
En una actividad exigente es el glucógeno quien aporta la energía necesaria. Si se practica una actividad como una caminata larga, entonces se encuentra en el cuerpo la posibilidad de usar la grasa como fuente de energía. Un deportista entrenado usa la grasa en mayor cantidad que una persona que no ha entrenado.
Esto no significa que un entrenamiento de duración sea mejor que un entrenamiento intensivo para la quema de grasas. Aún cuando la cantidad relativa de grasa se reduce, la cantidad absoluta es mayor en un entrenamiento intensivo dado que se consume más energía en general.


