Alimentación después
El objetivo del esfuerzo no se llevará a cabo de manera óptima, si no se recupera suficientemente después del mismo.
Un entrenamiento sin una fase de recuperación precisa provoca un derrumbamiento de la potencia y un aumento del peligro de lesiones. Una recuperación rápida puede conseguirse a través de una alimentación adecuada; sobre todo, es importante reponer por completo las reservas de hidratos de carbono así como la ingestión de líquidos en abundancia.
Éstos recuperarán rápidamente el agua y demás elementos utilizados por el cuerpo, por lo que se debería tomar de inmediato después de un esfuerzo algún tipo de bebida isotónica de gran contenido nutritivo que de alguna forma fomente la regeneración.
Las buenas bebidas isotónicas incluyen por litro aproximadamente de 60 a 80 gramos de hidratos de carbono, más de 400 mg de sodio, sobre 600 mg de potasio y alrededor de 20-25 gramos de proteínas. Además, suelen contener aminoácidos fomentadores de la regeneración, entre ellos están: la glutamina, el ácido glutámico, el ácido aspártico, la arginina, la leucina, la isoleucina, etc.…
Puede tomarse alguna comida fuerte una vez transcurridas de una a dos horas, ésta deberá contener gran cantidad de hidratos de carbono, proteínas, potasio y cromo. También son positivos para la recuperación el magnesio y el cinc. Estos minerales pueden ser ingeridos por medio de bebidas isotónicas, cápsulas o comprimidos efervescentes. Por el contrario, no es eficaz el consumo de alcohol (más de ½ litro de cerveza o ¼ de litro de vino).
El alcohol puede absorber el escaso magnesio existente y obstaculizar el flujo de hormona del crecimiento, la cuál es muy importante para la regeneración de los tejidos musculares. Además las grasas retrasan los procesos digestivos e impiden la recuperación de los hidratos de carbono.


